Primer encuentro de activistas y mediadoras interculturales afrodescendientes contra la MGF acogido por UNAF

Más de 25 activistas y mediadoras interculturales de toda España que promueven la prevención y erradicación de la mutilación genital femenina, se reunieron este mes de octubre acogidas por UNAF, para el intercambio personal y profesional, creando un espacio de aprendizaje único y pionero. En un diálogo a múltiples voces, se identificaron vivencias y sentires comunes, generándose un espacio de cuidados y apoyo mutuo, desde dónde surgieron importantes reivindicaciones y se germinaron nuevas sinergias a corto y largo plazo.   

Asha Ismail, fundadora de Save a Girl Save a Generation (Madrid/Kenia), fue la responsable de la moderación del encuentro que contó con la participación especial de Aminata Soucko, de Red Aminata (Valencia); Fátima Djarra, de Flor de África (Navarra/Guinea Bissau), y Hawa Touré, de Asociación de Mujeres Dimbé (Mauritania-Fuerteventura) y Aissatou Diallo, de la Asociación Achama (Barcelona). Las participantes presentaron sus iniciativas, todas pioneras y muy diversas, y compartieron su trayectoria y experiencia, favoreciendo un debate e intercambio con todas las activistas y mediadoras asistentes, que no se había producido hasta ahora. 

Entre las principales estrategias en el marco del trabajo comunitario se señaló la necesidad de promover acciones que faciliten la participación e integración de las mujeres migrantes, que contrarresten el aislamiento y las relaciones de dependencia, que viven en muchos casos. Constatando que las situaciones de aislamiento social y comunitario son mayores para las mujeres migrantes, debido a su dedicación al trabajo doméstico y de cuidados, y a la precariedad laboral, que dificulta su autonomía personal y la posibilidad de disfrutar de tiempo libre. Un aislamiento que se acentúa en el caso de las mujeres que migran en procesos de reagrupación familiar, cuyo permiso de residencia no les permite trabajar, y afrontan dificultades para aprender el idioma, por su dedicación exclusiva al cuidado de la familia. Esto supone una dependencia total de su pareja para realizar cualquier actividad e impide cualquier posibilidad de desarrollo profesional e integración.

Para la favorecer esta participación se propuso la combinación de acciones culturales y acciones formativas y de sensibilización. También se destacó la necesidad de crear espacios seguros donde no se genere estigma; espacios de encuentro, terapéuticos y de intercambio de experiencias y aprendizajes, donde se garantice la confidencialidad entre las propias mujeres, para trabajar en la prevención y atención integral a las mujeres supervivientes, que favorezcan reivindicaciones e iniciativas conjuntas y que inspiren a otras mujeres. En este sentido, uno de los grandes desafíos señalados es la necesidad de contar con la incorporación de los hombres como parte de este trabajo comunitario, para que sean también facilitadores de estos espacios de participación e integración para las mujeres y no un obstáculo.

Se habló también de la importancia de contar con las y los jóvenes, acompañando y facilitando sus procesos de creación de identidad, que son complejos, por el no sentirse en muchos casos,”ni de aquí, ni de allí”, que resulta en desarraigo, y por la falta referentes. Esto provoca en ocasiones, una vuelta a las tradiciones culturales de la familia, pero “mal entendidas”.

Las participantes denunciaron también la revictimización de las mujeres supervivientes de mutilación genital femenina en los medios de comunicación y la importancia que éstos tienen, también, en la creación de referentes. “La visibilidad de modelos de referencia es muy importante para inspirar a las nuevas generaciones”. Asimismo, advirtieron de que “no hay dos mujeres iguales en el mundo y tampoco son iguales las vivencias respecto a la mutilación genital femenina”. Por eso es importante partir de sus experiencias y vivencias personales y no prejuzgar. “Nadie nos pregunta qué sentimos” o “Se asume la ausencia de placer como una realidad en todas las mujeres supervivientes”, son algunas de sus quejas.

El apoyo e impulso a las organizaciones de mujeres migrantes es otra de las estrategias a tener en cuenta. Las activistas recordaron cómo impulsaron sus organizaciones con su esfuerzo y sin ayuda económica. “El  inicio es muy complejo por el desconocimiento del sector, es difícil ganarse la confianza de instituciones y financiadores”. Por ello propusieron que otras entidades sirvan como puente y apoyo al inicio, favoreciendo la formación y los aprendizajes para que después puedan funcionar de forma autónoma.

Se reivindicó también la necesidad de propiciar espacios propios y seguros, para las activistas contra la mutilación genital femenina, que son al tiempo terapéuticos y empoderadores, y sirven de apoyo tanto en el desarrollo del activismo, como en las vivencias personales, y en el trabajo diario en organizaciones de la sociedad civil y en la sociedad en general. 

Las activistas advirtieron contra el utilitarismo en el intercambio de experiencias con otras asociaciones, donde no se tienen en cuenta los intereses, demandas y reivindicaciones de las mujeres migrantes. En este sentido, reclamaron proyectos que integren todas las perspectivas y donde la toma de decisiones sea participada y compartida. Y aplaudieron la iniciativa de UNAF al impulsar este encuentro, expresando su deseo de que tenga continuidad.

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